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Etnohistoria: Artículos

Demografía, recursos y tributo indígenas en el Valle de Copacabana, Córdoba, Argentina

Mirta BONNIN y Andrés LAGUENS1 
Resumen

De las variadas formas de dominación impuestas por los españoles a las comunidades aborígenes americanas, el pago de la tasa tributaria es un aspecto de la organización del sistema económico y jurídico colonial que usualmente se considera uno de los tantos mecanismos de presión y control que ayudaron al descenso numérico o a la directa eliminación de la población. 
Sin desechar esta idea, en este trabajo nos hemos propuesto analizar en otros términos la presión ejercida por la obligación del pago del tributo sobre los pueblos de indios del norte de Córdoba en el siglo XVIII. La propuesta original es buscar alguna manera de ponderar dicha presión en términos tales que permitieran establecer una medida de comparación y de evaluación del grado de incidencia neta sobre las formas de vida y la economía indígenas. De este modo se podría estimar la presión económica sobre un ciclo anual de vida de las comunidades de indios, junto con algunas consecuencias potenciales y efectivas, no solo sobre las estrategias de subsistencia sino inclusive en el impacto sobre el medio natural.
Se trata de un trabajo que integra perspectivas multidisciplinarias, por lo cual no debe ser considerado como de corte etnohistórico estrictamente, ya que se combina información documental con información y procedimientos de análisis del ámbito de la ecología y de la arqueología. 
La estrategia seguida se basó, en primer lugar, en estimar el tamaño y las fluctuaciones en la población indígena de un caso de estudio y luego, en calcular la presión tributaria sobre las mismas en términos de requerimientos de energía sobre el sistema ambiental, desde el año 1700 al 1800, aproximadamente.

MATERIALES Y METODO

El análisis está centrado en el pueblo de indios de San Antonio de Nunsacat, su población y en las zonas aledañas en el Valle de Copacabana, al Noroeste de la Provincia de Córdoba, Argentina. Allí se registra un poblamiento prehispánico desde alrededor de 6.000 años antes del presente, que se prolonga hasta la época colonial (Cattáneo, Bonnin y Laguens 1994; Laguens 1995). Dicho pueblo fue mandado a construir como reducción en el siglo XVII (1615), luego de un largo pleito entre indios y encomenderos por problemas de tierra y aguas.
Utilizamos como fuentes principales los Padrones de Pueblos de Indios de San Antonio de Nunsacat, de los años 1705, 1733, 1749, 1775, 1785 y 17922, que se hallan en el Archivo Histórico de la Provincia de Córdoba (AHPC en adelante). A ellos le sumamos información tomada de otros documentos del valle de Copacabana, así como otros documentos de carácter más general (por ejemplo, ordenanzas, cartas anuas), que se detallan oportunamente.
Las técnicas de análisis incluyeron el procesamiento de los datos de los padrones mediante sistemas de ordenación con un programa de base de datos. Con esta técnica se intentó buscar relaciones entre las variables con el fin de obtener información con respecto a composición de la población en términos de edades y sexo, composición de las familias, movilidad residencial, y población tributaria. La estructura de la base de datos incluye información sobre condición del encestado, etnia, edad y composición de la familia. Esta información luego fue relacionada con información ambiental del momento del contacto con el fin de analizar el ajuste demográfico-ecológico de la población en esa etapa.
La base de datos incluyó los siguientes datos: 

1) Año
2) Condición del encuestado 
3) Nombre 
4) Residencia 
5) Etnía 
6) Edad
7) Estado civil 
8) Mujer 
9) Edad de la mujer 
10) Estado civil de la mujer
11) Etnía de la mujer 
12) Observaciones sobre la mujer 
13) Nombre del Hijo 1 
14) Edad del Hijo 1 
15) Condición del Hijo 1 
16) Residencia de Hijo 1
17) Nombre del Hijo 2
18) Edad del Hijo 2
19) Nombre del Hijo 3
20) Edad del Hijo 3
21) Nombre del Hijo 4
22) Edad del Hijo 4
23) Nombre de la Hija 1
24) Edad de la Hija 1
25) Nombre de la Hija 2
26) Edad de la Hija 2
27) Nombre de la Hija 3
28) Edad de la Hija 3
29) Nombre de la Hija 4
30) Edad de la Hija 4

Por condición se entiende si el sujeto es tributario o no, es decir, si tiene entre 18 y 50 años. Con esta estructura de datos podríamos saber la composición de cada familia, tanto en sexo y edad. Adicionalmente se podrían establecer las relaciones inter-étnicas o interpoblados por la procedencia, y hacer un seguimiento de los individuos a través del tiempo, pero esto último excede los alcances de este trabajo. Con los datos de composición de la población se hicieron pirámides de edad, cuyos resultados se resumen en las tablas y gráficos.


POBLACIÓN DE SAN ANTONIO

En la Tabla I se observa la composición del poblado en cada padrón, discriminado el sexo y las edades en intervalos de 5 años, mientras que la Tabla II expresa los mismos valores en porcentajes. En esta última tabla podemos ver como fluctúa el tamaño de la población indígena a través del tiempo, siendo muy llamativo el repunte que se produce en el año 1775, cuando aumenta casi 3 veces desde el último censo. 
Para conocer la estructura demográfica del poblado a partir de estas tablas fue que hicimos las pirámides poblacionales. En la Fig. 1, arriba, se da la pirámide correspondiente al padrón del año 1705. En la misma figura, abajo, se halla la pirámide correspondiente al segundo padrón, 28 años después, en 1733. En el siguiente padrón (Fig. 2), 16 años después (1749) el patrón de la pirámide poblacional es aún mucho más irregular, con intervalos de edad sin individuos que los representen, como es el caso especifico de los hombres adultos. Como veremos más adelante, esto se debe a que la mayoría de ellos se hallan ausentes o son fugitivos, lo cual puede verse como una estrategia de subsistencia en el contexto de la presión impuesta por el pago de tributo.
En el año 1775, 26 años después del caso anterior, es notable el mejoramiento que hubo en la estructura de la población, que si bien no alcanza una forma ideal de pirámide, tiene representados todos los intervalos de edad y ha aumentado la proporción de mujeres, llegando al 40 % de la población. Según historiadores de la economía colonial de Córdoba en el siglo XVIII (Arcondo 1968, 1990a, 1990b; Punta 1990, 1998), a partir del Año 1750 se produce un crecimiento sostenido de la población, que asocian a una revolución demográfica en la provincia, sustentada fundamentalmente por el crecimiento de la población de naturales que acompaña al mejoramiento de las condiciones económicas de la provincia (reactivación de la producción y del comercio de mulas y mercancías desde Buenos Aires hacia el norte (Punta 1990:29)). 
Por otro lado, a mediados del siglo XVIII desaparece la encomienda y los indios pasan a ser tributarios directos de la Corona, y las poblaciones indígenas son agrupadas en pueblos de indios (op.cit.: 27). Pensamos que la transición entre esas dos formas administrativas, alrededor de dichos años a mediados de siglo, pudieron haber aliviado temporariamente a la población indígena no sólo del control político, sino también del pago de tributo, lo cual puede haber favorecido un reforzamiento del sistema indígena. 
En otro documento, 4 años anterior a este padrón (1771) hallamos mención al hecho de la falta de pago de tributo:
...del mismo modo es público y consta en los padrones que en el Pueblo de San Antonio solo hay cinco indios, como que don Anselmo Ordoñez está encargado en la recaudación de estos días de los dichos cinco indios, a quienes no ha podido cobrar cosa alguna desde el año de setecientos sesenta y seis, y solo pagaron en los años sesenta y cuatro y sesenta y cinco ... que no consta se hubiese pagado antes de tomarse la providencia de nombrar recaudadores" (AHPC 1771).
lo cual confirmaría nuestra suposición de falta de control político.
Volviendo a las pirámides de edad, diez años después de esto último (Fig. 3, arriba), en 1785 se vuelve a una situación irregular. La pirámide es completamente amorfa, casi sin mujeres y sin niños. En el año 1792, la situación de los hombres es muy similar a esta ultima, y no hay datos para las mujeres.


SUBSISTENCIA Y PRESIÓN ECONÓMICA

Obtenido este panorama de fluctuaciones en la estructura poblacional de San Antonio, es posible analizarlo desde un punto de vista económico, en términos de la demanda de energía necesaria para la susbsistencia de los individuos, y sumarle a ésta la demanda adicional generada por el pago de tributo, en cada una de las situaciones descriptas por los padrones.
Una forma de medir la demanda de energía es calcular cuáles son los requerimientos diarios mínimos de una persona y luego llevar ese valor al total de la población involucrada, teniendo en cuenta la composicón etaria de la misma. Para ello utilizamos el valor promedio de requerimiento energético diario en calorías de individuos jóvenes, adultos y seniles, en base a los datos brindados por Hassan (1981:159), quien estima un valor de 2095, 2703 y 2099 calorías por día, respectivamente, para cada uno de estos grupos de edad (promedio: 2299 cal/día/persona). El resultado de las estimaciones para cada grupo de edad, en cada uno de los padrones, se ve en la Tabla III, donde se obtiene las necesidad de energía de la población para la subsistencia.
Esta necesidad calórica puede ser entendida directamente como demanda energética sobre el ambiente y, en sociedades de una economía basada principalmente en la agricultura y la recolección de algarroba, como la de este caso (Laguens 1995), puede considerarse que dicha demanda se centra principalmente en el ambiente circundante. 
Conociendo la oferta ambiental de recursos y la capacidad de carga del ambiente para estas tecnologías de susbsistencia, es posible hacer un balance entre oferta ambiental y demanda poblacional de energía y ponderarlo en términos de presión ejercida sobre el medio natural. 
En base a la capacidad de carga o capacidad sustentadora del ambiente de las sierras del Norte de Córdoba - que calculamos en base a la fisonomía vegetal y a la cobertura florística (Laguens 1990)- pudimos estimar la capacidad sustentadora del ambiente para el área del pueblo de San Antonio. Llegamos así a establecer que la oferta ambiental local para estrategias extractivas y productoras de recursos practicadas en combinación, era de 115.200 cal/día. En términos de capacidad sustentadora, ello singifica casi 48 habitantes para un área de 62 km2 (que es el área asignada como territorio a San Antonio como reducción). 
Comparando esta estimación con los datos del tamaño de la población de la Tabla I, se puede deducir que la población tuvo momentos en los cuales se hallaba al borde de la capacidad sustentadora, tal como en el año 1705, o aún la supera, como en el año 1775.
Hay que tener en cuenta que estamos trabajando con momentos históricos donde el acceso de los indios a las zonas de sus recursos originales estaba restringido. Por ello, esta restricción sumada a la superación de la capacidad sustentadora, pueden ser un factor más que haya contribuido a los descensos en las pirámides poblacionales que se registran en los padrones siguientes. 
En la Fig. 4 se puede observar la relación entre la capacidad sustentadora del ambiente y las fluctuaciones de la población en base a cada padrón. La capacidad de carga del ambiente se supone por ahora como más o menos constante durante ese tiempo, dada la inexistencia de fluctuaciones ambientales de magnitud, y pese a la variación de la productividad en función de la demanda extractiva sobre el ambiente, pero que es muy difícil de estimar, como comentaremos más adelante.
Allí se observa cómo coinciden el momento de reestructuración del sistema y el primer padrón -el más cercano en el tiempo a la situación original - con una superación del limite máximo de la capacidad sustentadora, a lo cual le sigue una brusca caída en la población, en ambos casos.
Pensamos que esta caída en la población pueda deberse, entre otras cosas, a la migración de la población, no solo en búsqueda de más recursos sino, además, escapando de la presión del sistema dominante, lo cual pudo haber sido una estrategia de supervivencia. Como ejemplo concreto, en la zona de estudio se registra el uso simultáneo de dos asentamientos con el mismo nombre (Nunsacat), lo cual no es sólo una estrategia económica, y que de este modo tienen acceso a dos áreas de recursos, como el agua, por ejemplo, sino que es una estrategia social que aprovecha la confusión creada en la administración y control español.
A esta situación de presión demográfica en una zona de recursos limitada y reducida por imposición, debemos sumarle aún la presión del tributo, lo cual trataremos a continuación.


ESTIMACION DEL MONTO DEL TRIBUTO

Siguiendo con la misma línea de desarrollo anterior, el tributo puede ser entendido como demanda material y energética, tanto directa como indirecta, sobre el medio natural. Con este criterio, por ejemplo, una fanega de trigo es un bien o un recurso que, además de tener un valor monetario y un costo de producción en términos de tiempo y trabajo, también tiene un valor energético en tanto medio para la subsistencia.
De este modo, una manera de poder estimar la presión del tributo con las mismas categorías que venimos trabajando, era convertir las unidades de medida españolas aplicadas a los productos de la tierra en términos energéticos. 
Para ello utilizamos la información dada por las Ordenanzas de Alfaro de 1612 para la Gobernación del Tucumán. Estas ordenanzas reemplazaron a las anteriores, las Ordenanzas de Abreu, de 1574. Las ordenanzas de Alfaro tuvieron vigencia efectiva, lo cual obviamente no implica cumplimiento al pie de la letra, pero sí nos sirve en tanto norma jurídica que regulaba la relación entre los indios y el sistema español, a través del encomendero3. 
En estas ordenanzas se establece el monto de la tasa que deben pagar los indios4 en 5 pesos, que por sugerencia de los pobladores de la jurisdicción se establece que ese monto sea a partir del momento que las encomiendas queden vacas, por lo cual, mientras tanto la tasa será de $105. En la misma ordenanza se establecen los valores que se le adjudica a cada una de las especies con que se puede pagar la tasa del tributo, en función también de su cantidad6 (Tabla IV7). 
Para estimar el costo en energía del valor del tributo utilizamos el valor del tributo en maíz, dado que es comparable con la producción prehispánica. El procedimiento seguido fue el siguiente: 1) determinar el equivalente en hectáreas de la superficie necesaria para satisfacer $ 5 de maíz; y 2) estimar la producción de esa superficie en términos de energía, expresada en calorías.
Partimos que es necesario pagar $ 5 de maíz, a un precio de $ 3 la fanega. Una fanega como superficie equivale a 64,596 áreas, lo que en términos actuales es 6.459,6 m2, o sea, cerca de 0,65 hectáreas para 3 pesos. Luego, para alcanzar los 5 pesos se necesitan cultivar 1,08 hectáreas.
En otro trabajo (Laguens 1989) determinamos que para una hectárea de maíz cultivada con la tecnología prehispánica, y bajo las condiciones ambientales del pasado, sujetas de pestes, sequías, etc., se podría tomar como aceptable un rendimiento de 486.826,56 calorías/año, que es equivalente al mantenimiento de 0,58 personas durante un año, si estimamos un consumo energético medio de 2299 cal/día, promediando los valores de los tres grupos de edad antes discriminados (El consumo de un niño equivale a 1379,4 calorías/día, aproximadamente). Luego, se puede entender que cada indio tributario obligado a tributar con 5 pesos, debía estar pagando una tasa equivalente a mantener algo más de media persona por día durante todo un año. 
Pero según la ordenanza, el tributo era de $ 10 si la encomienda no estaba vaca, por lo cual el monto se duplica, y el pago de la tasa se eleva a 2758,8 calorías/día, o sea, 1,2 personas más al año por indio tributario. 
Si pensamos que los que pagaban eran hombres entre 18 y 50 años, es decir, probablemente cabezas de familias, podríamos estimar el pago de la tasa como cercano a un individuo más por unidad familiar. Si el mínimo de la familia era "4 o 5 individuos por casa", como dice la Relación Anónima, podemos decir que la presión del tributo resulta algo así como un individuo más cada 5 personas.
En términos de incidencia sobre la unidad familiar, equivale a un aumento aproximado del 16 % sobre sus consumos habituales, si estimamos que lo que antes se repartía o consumía entre 5, ahora debe ser compartido o repartido entre 6.
Pero esto no fue la única presión tributaria. En la misma ordenanza se obliga a los indios, además del pago de la tasa, al pago de otro tributo en granos, producidos en conjunto con el encomendero, pero en tierras de indios con mano de obra propia; producción de la cual se quedaban solo con la mitad8.
En base a estos datos estimamos cuánto significaba este monto en términos de energía. Si cuatro selemines son un tercio de fanega, podemos entonces considerar que cada tres indios tributarios se debía cultivar 0,65 hectáreas, es decir, producir 316.437,26 calorías, de las cuales se debía pagar la mitad al encomendero: 158.218,63 calorías, correspondiente a 52.739,54 calorías por cada uno de los tres indios tributarios. Esto equivale a pagar por 0,07 personas más al año por cada indio. 
Luego, cada tributario debía pagar por el equivalente al consumo necesario para mantener a 0,65 personas durante un año, si la tasa pagada era de $ 5, y a 1,27 personas, si la tasa era $ 10.
Con estos datos calculamos con exactitud cuánto se pagó de tasa tributaria los años en que se hicieron los padrones, para ver luego su incidencia sobre la población en relación a la capacidad sustentadora. 
Para ello usamos la misma base de datos que la vez anterior, pero computamos los indios varones en edad de tributar. Aquí hay que hacer una salvedad porque en los padrones aparece la figura del "ausente" o del "fugitivo", es decir, indios que no están en el pueblo, ya sea porque están trabajando en otro lado, y por ello están ausentes - por lo general, temporariamente - debiendo igualmente pagar el tributo; o bien porque se han ido del poblado a un lugar desconocido para evitar el sometimiento español, debiendo los indios remanentes en el sitio pagar igual el tributo por él. Por lo tanto, estos indios deben ser computados como un individuo más en cada caso en lo referente al pago de tasas por asentamiento, pero no debe ser tenidos en cuenta cuando analizamos la capacidad sustentadora para la población presente.
También hay que tener en cuenta que el cacique estaba exento del pago de tributo, así como los enfermos y sacristanes, que aparecen como "reservados"9.
Teniendo en cuenta la cantidad de hombres tributarios, presentes, ausentes y fugitivos, para cada padrón y asignándole a estas cifras los valores en energía de pago de tributo, obtenemos los resultados de la Tabla V, para un tributo de $ 5 y de $ 10. Graficamos estos datos asentando la capacidad sustentadora diaria del ambiente para la fisonomía ambiental de la línea base (115.200 cal/día, fines del S. XVI), los requerimientos de la población y la presión del tributo, logrando un panorama como el de la Fig. 5.
Se observa que al agregar la presión del tributo a las poblaciones originales, el área por encima de la línea de capacidad sustentadora máxima se agranda, por lo cual es mayor la cantidad de años que la población está sometida a presión. Por su parte, los años en que la curva de población original estaba por debajo de la capacidad sustentadora ahora se acerca peligrosamente a su límite. Llama la atención que en las partes bajas de la curva de población, cuando ésta tiene los valores menores y que se correspondía con desmembramientos de la pirámide poblacional, la presión del tributo tiene una incidencia más fuerte sobre ellas. Creemos que esto se debe al sistema de pago de la tasa a partir de los hombres adultos, y el hecho de tener que pagar por los ausentes. Notamos que en los casos en que la población es baja, a su vez es alta la cantidad de indios ausentes, por lo cual la presión tributaria sobre los presentes es más alta que en los otros casos.
Hay un factor más a considerar, aunque sin datos como para cuantificarlo, y es el hecho de que la capacidad sustentadora del ambiente no es constante, sino que fluctúa. Uno de los factores que hace cambiar el limite de sustentación, deprimiéndolo, es justamente la presión extractiva sobre los recursos. En el siglo que estamos analizando la oferta ambiental está muy deprimida por alteración antrópica por la introducción de excesiva cantidad de ganado europeo (Díaz et al. 1987), por lo cual habría que considerar que la capacidad sustentadora tiene que haber sido aun menor10 


COMENTARIOS FINALES

Es habitual considerar que la presión tributaria es uno de los tantos factores que contribuye en el proceso de disolución de las comunidades indígenas. Creemos poder afirmar que sin dudas una presión tributaria equivalente a mantener un miembro más cada 5 personas, en un sistema productivo y de extracción de recursos del ambiente en su límite o aun superando su capacidad de mantenimiento, contribuye a llevar al sistema indígena a una situación de riesgo, aumentando su inestabilidad y vulnerabilidad.
Ante esta situación, en San Antonio de Nunsacat las estrategias seguidas por el sistema indígena fueron varias. 
Desde la arqueología se registran dos: la incorporación de recursos alóctonos, como vacas, ovejas y caballo, y la utilización simultánea de dos asentamientos, uno por reducción y otro original, ampliando el área de explotación de recursos. 
Desde la etnohistoria se registran también otras dos estrategias: la incorporación a la comunidad de gente foránea, principalmente negros y mestizos o marginados en general, así como la migración a otros poblados indígenas existentes o el reasentamiento en nuevos.
Si bien estas estrategias pudieron haber sido efectivas en tanto San Antonio es considerado como pueblo de indios hasta el siglo XIX, de todos modos, estas no impiden la desaparición de la población y el remate ofical de sus tierras al mejor postor. 

 

BIBLIOGRAFIA

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1990a Crisis de subsistencia y crisis de población. Córdoba durante el Siglo XVIII. Serie de Investigaciones, Nr.44, Inst. Econ. y Finan. U.N.Cba., Córdoba:1-15,

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Cabrera, P.

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Díaz, S., M. Bonnin, A. Laguens y M. Prieto

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Levillier, R.

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1995 Cambio organizacional y niveles de eficiencia adaptativos arqueoloógicos en el Valle de Copacabana, Córdoba, Argentina. Tesis de Doctorado, Universidad de Buenos Aires, ms. Inédito.

Punta, A.I.

1990 Serie de Investigaciones, Nr.44, Inst. Econ. y Finan. U.N.Cba., Córdoba: 27-42

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Tabla I

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Tabla II: Composición porcentual de la población, por sexo y edAD

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Tabla III: Requerimientos energéticos por intervalo de edad

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Tabla V: Indios tributarios de San Antonio

Tabla IV
Medidas y precio de especies para el tributo (según las Ordenanzas de Alfaro, 1612): 

MEDIDA MATERIAL/TAREA PRECIO

  • 1 arroba Algodón en greña sin sacar la pepita 3 pesos
  • 1 libra Algodón de hilar (dado por el 16 onzas encomendero) 1 peso
  • 60 varas Tejer tela de algodón 22 pesos 1 arroba Hilar algodón áspero para pavilo 5 pesos
  • 1 libra Hilar lana para pavellones o sayal 2 reales
  • 1 costal Chaguar 12 reales
  • 1 par Medias de algodón 4 reales
  • 1 par Medias de lana teñidas de grana 6 reales
  • 1 par Medias de lana de otros colores 4 reales
  • 1 par Medias de lana blanca 3 reales
  • 2 pares Alpargatas 1 peso
  • 6 Guascas de cabaya y chaguar de cinco brazas de largo y de grueso como el dedo pulgar 1 peso
  • 2 Sobrecargas de a 6 libras con cinchos de cabuya de a tres ramales que cada ramal sea del grosor del dedo pequeño de la mano 1 peso
  • 1 libra Hilo de chaguar zapatero de solar y juntar por mitas 4 reales
  • 1 libra Hilo para redes de pescar 3 reales
  • 1 pieza de Algodón o de lana con grana 7 pesos
  • 1 pieza de lana ordinaria 7 pesos
  • 1 botijuela de Miel 12 pesos
  • 1 libra Cera limpia 2 reales
  • 1 Gallina ponedora 2 reales
  • 1 Carnero de la tierra de 3 años 6 pesos
  • 1 fanega Papas 3 pesos
  • 1 fanega Chuño 42 pesos
  • 1 fanega Trigo 22 pesos
  • 1 fanega Maíz 3 pesos
  • 1 fanega Cebada 1 peso

NOTAS

1 Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades. Universidad Nacional de Córdoba
1. Agradecemos a la Dra. Ana I. Punta la facilitación de los padrones utilizados.
2. 

3. El Oidor Alfaro conoció a los indios de Nunsacate cuando visitó Ischilín. Todos los indios del valle fueron reducidos efectivamente en el pueblo de indios de San Antonio de Nunsacate, a partir de 1615. En razón del pleito del cacique Melo con las Monjas Teresas (1761) el cura de la jurisdicción certifica que "...de seiscientos y quince [1615] y desde este tiempo, hasta hoy ha sido el pueblo fundado de comunidad de los indios de dicha encomienda en el pueblo de Nonsacate a donde hoy reciden los dichos indios, por haberlos traducido y visitado en, el señor Licenciado Don Francisco de Alfaro ... " (Cabrera 1931:154).

4."90 ... y ansí taso los indios de esta gobernación en cinco pesos corrientes a cada uno que pague a su encomendero en los especies que luego dire sin que el indio deba pagar otra cosa por doctrina o por otro respecto." (Levillier 1918:319)

5."92. Yten por la dicha causa mando que los indios de tasa mientras no vacaren las encomiendas paguen a sus encomenderos a razón de diez pesos corrientes..." (Levillier 1918:320)

6."87. ...ordeno y mando que las tasas se paguen en algodón hilado o por hilar, guascas, chaguar, alpargatas, pavilo, miel, cera, trigo, maíz y cebada, gallinas y carneros.." (Levillier 1918: 318-19)

6. Hay que tener en cuenta que el sistema contable es octagesimal, por lo cual 1 peso equivale a 8 reales. En cuanto a las medidas de superficie, son a la vez medidas de volumen, entonces, por ejemplo, una fanega se puede referir a una superficie cultivable o a su producción equivalente en volumen.


8."97. Yten declaro y mando que demas de la tasa referida en plata o especies tenga obligación la comunidad de cada pueblo de indios labrar en sus propias tierras chacaras de comunidad a razón de cuatro selemines que es la tercia parte de una fanega de trigo de maíz por cada indio de tasa y lo que montare al dicho respecto cada pueblo se siembre por todos sin que los indios puedan ser compelidos a hacer las dichas chacaras fuera de sus tierras de manera que los indios han de poner su trabajo y tierras y los encomenderos bueyes y rejas y aperos y todo lo que prosediere de la dicha sementera se a de hazer dos partes iguales y que la una lleve el encomendero y la otra ha de ser para los indios del pueblo todos en comdn. y la mitad que toca a los indios se ha hacer otras dos partes que la una sea de guardar para repartir cerca del tiempo de la cosecha que es cuando hay necesidad y la otra se les ha de repartir luego conforme a la cantidad de indios que fueren ..." (Levillier 1918:321-322).

9. "88. ...declaro yo por esta ordenanza los indios que han de pagar tasa son los varones desde diez y ocho hasta cincuenta años salvo los que tuvieren enfermedad tal que no puedan trabajar para ganarlos y los caciques principales y alcaldes, sacristanes y cantores que así mismo son libres de tasa" (Levillier 1918:319)


9. En el proceso histórico de la sucesión vegetacional de este sector del valle determinamos que la introducción de prácticas ganaderas con herbívoros europeos fue el factor de mayor peso en el desencadenamiento de los cambios sucesionales de la vegetación (op. cit.:113-119), a tal punto que en 1731 se vende la estancia de Copacabana, después de haber introducido "trescientas yeguas de cría de mulas, catorce garañones, mil ovejas y doscientas cabras. Esta venta se justifica en los sifuientes términos:
"...respecto a hallarse hoy sin molino, ni ganados y ... tierras incultas y con montes espesos de modo que no tiene ninguna en que se pueda sembrar cantidad considerable por cuya razón ha llegado a tal decaimiento..." (AHPC 1731)
Cinco pobladores de la zona acuden como testigos y declaran en el mismo documento todos aproximadamente lo mismo
"...y también se sabe como dicha estancia está inhabitable por razón de los montes que se han criado..." 
"...el mal estado en que hoy se halla, sus ganados ningunos ni capacidad de poderlo tener, ni tampoco para poder sembrar en ella por lo montuoso que está casi toda..."


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